De por aquí y de más allá, son muchos los jóvenes que voy conociendo durante estas jornadas que eligen llevar la educación al plano de los hechos, a la praxis, la acción. Desde allí, coinciden todos ellos, es mucho más fácil educar y aprender. Mucho más real y sin lugar a dudas, más productivo.Aquí comparto con ustedes dos experiencias de este tipo, la primera a nivel universitario y la segunda para estudiantes de nivel primario y secundario.
Agua en el Gran Buenos Aires
Nicolás Furman tiene 28 años, y actualmente esta haciendo su Doctorado en Biología. Lo conocí en uno de las mesas de debates del taller: “
Garantía del Derecho al agua y participación”. Allí fue donde nos contó que él junto a un grupo de estudiantes, graduados y docentes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA llevan adelante desde el 2006 el proyecto "Relevamiento de la calidad del agua para consumo humano en barrios del Gran Buenos Aires". Con el cual entre otras actividades realizan informes técnicos sobre la calidad del agua de distintos barrios. Así “proveen a los habitantes de los barrios afectados de una herramienta objetiva para exigir el servicio (¿o el derecho?) de agua potable y desagües cloacales”.
Todas sus actividades se orientan hacia un Norte: “Desde una práctica concreta, intentamos superar el divorcio entre la actividad científica y las necesidades de nuestro pueblo”, convencidos de que: “Las problemáticas sociales no pueden estar excluidas de las políticas de ciencia y técnica. Para lograr insertarlas es preciso realizar cambios de fondo en los planes de estudio, en las prácticas de enseñanza, en las relaciones docente/alumno, en los concursos docentes y en los grupos de investigación, a fin de introducir temas que vinculen la ciencia con la sociedad”.
Si compartís sus convicciones y crees que la universidad debe abrir sus puertas a la comunidad y los científicos y estudiantes sus mentes a la realidad , te invito a conocer más acerca de esta iniciativa ingresando a :
Taller de aguas
Centro ambiental en Egipto
De Argentina nos vamos a Egipto, así sin escalas, y no justamente con el objetivo de visitar las pirámides,sino para contarles otra experiencia. En el mismo taller conocí a
Sarah, del “Centro científico ambiental de Wadi” (WESC). Este centro surge a partir de la idea de que a través de la educación debe ser redefinida la relación de los individuos con su ambiente natural.
Su objetivo central es llevar al plano de lo práctico los contenidos curriculares que ven los niños en los colegios.en temas como Agua, Energías renovables, impacto de la polución, vida salvaje, manejo de residuos y biodiversidad entre otros. Para ello, reciben a diario entre 30 y 135 chicos en un centro en las afueras del Cairo. Es una verdadera “clase abierta sin paredes”, y es en contacto con la naturaleza que los niños aprenden verdaderamente acerca de todos estos temas.
De modo “colaborativo, cooperativo, transdiciplinario y con las manos en la masa “ es como los jóvenes estudiantes aprenden la importancia de una participación responsable. Con clases al aire libre, donde la consigna es clara: Permitido tocar, mirar y preguntar preguntar y preguntar!
Una experiencia realmente interesante , y que debería ser replicada en muchos colegios del mundo. Podés conocer más ingresando a
el sitio de este centro.